Instrúyanse, porque necesitaremos
de toda nuestra inteligencia.
Agítense, porque necesitaremos
todo nuestro entusiasmo.
Organícense, porque necesitaremos
de toda nuestra fuerza.
Antonio Gramsci

Tras las elecciones del 26J, fueron muchos los artículos y las declaraciones públicas que llamaron a repensar Podemos. Los resultados electorales no habían sido los esperados, por más que cinco millones de votos y 71 diputados fuera un logro sin precedentes. La pregunta por el resultado electoral abría muchos interrogantes que se referían a los dos años de existencia de Podemos pero, también, a lo que faltaría para completar el camino recorrido o, en cualquier caso, avanzarlo y profundizarlo. La literatura producida desde el 26J sobre el resultado electoral de Unidos Podemos, sobre el millón de votos esperado y no aparecido, sobre la persistencia social y electoral de viejos partidos asediados por la corrupción y la falta de proyecto de país, pero también los análisis sobre el desigual reparto social territorial y generacional de los apoyos, toda esta proliferación de debates y preguntas no se referían, claro está, a lo estrictamente sucedido el 26J, a la campaña o al comportamiento electoral reciente, sino a razones estratégicas y de fondo de lo que había sido y debería ser Podemos.

Más si, como se venía anunciando y siempre fue una evidencia, el largo ciclo electoral que había definido el nacimiento de Podemos y sus dos años de existencia tocaría, investidura o terceras elecciones mediante, a su fin, obligando a repensar Podemos en un medio plazo liberado de la tiranía electoral. Un nuevo ciclo o etapa que aparecía, sin embargo, bajo la forma del impasse: lo viejo no parece terminar de irse, ni lo nuevo de consolidarse y afirmarse.

Si la presencia institucional de Podemos define los límites de esta nueva etapa (71 diputados, cientos de representantes en parlamentos autonómicos, amén del inédito poder municipal obtenido), también señala la necesidad de una mayor y mejor articulación social y popular de la fuerza hasta ahora acumulada: cientos de círculos, simpatizantes y estructuras territoriales que requieren de mayor autonomía de acción, unos movimientos sociales y una sociedad civil que podrían ver en Podemos a un interlocutor o referente más claro o privilegiado para la expresión o traducción de sus demandas y movilizaciones…

Un conjunto de tareas futuras que no pueden obviar, sin embargo, que el profundo cambio cultural y social que ha acompañado la transformación política reciente, anticipando y sentando sus condiciones de posibilidad, no ha podido generar aún acuerdos mayoritarios ni relatos ampliamente compartidos, que no existe hoy una mayoría social suficiente para que esa mutación cultural y social, ejemplificada sin duda en el 15M apenas seis años atrás, se traduzca en un cambio político irreversible. Y que, en resumen, el impasse en el que nos encontramos puede resolverse hacia una profundización de las trasnformaciones sociales y políticas o, también, mediante el retroceso y la restauración, por la vía de la regeneración, de los equilibrios de poder del régimen del 78 y su bloque histórico dirigente.

Qué hacemos, pues, ahora. Y cómo. Se abren, como no podía ser de otra forma, muchos interrogantes, distintas respuestas e hipótesis que deben encontrar espacios para el debate y el contraste colectivo, abierto y honesto. Y ese y no otro es el objetivo de la Universidad de Podemos, y de este número especial de La Circular: un conjunto plural de textos en forma de materiales y herramientas para alimentar esa reflexión colectiva tan necesaria como urgente.

La Universidad de Podemos de 2016 es la segunda edición de una apuesta que ya el año pasado rompió con todos los moldes de lo que habían sido en este país las universidades de verano o los espacios de formación de un partido político: más de 1000 inscritos acudieron diariamente a las cerca de 60 mesas de debate, análisis y formación que tuvieron lugar durante cuatro días. Mesas y talleres compuestos por más de 150 ponentes provenientes de distintas disciplinas y enfoques teóricos o políticos plurales que comparten, eso sí, una misma voluntad emancipadora, una misma convicción en la necesidad de justicia, democracia y soberanía: miembros del partido, profesores universitarios, expertos en economía, derecho o relaciones internacionales, sociólogos, politólogos, activistas sociales, profesionales del mundo de la cultura…

Este año doblamos la apuesta: cerca de 100 mesas de debate y análisis, más de 200 ponentes y una nueva demostración de la absoluta centralidad que tiene en Podemos la formación. Una formación entendida, eso sí, como un proceso de reflexión y de debate colectivo, de puesta en común de diferencias teóricas, tácticas y estratégicas, de búsqueda en común de respuestas y coordenadas sin temor al disenso o al conflicto derivado de la pluralidad de ideas. Es esta tensión y este debate los que generan diferencias legítimas y necesarias dentro de cualquier organización, no las pugnas de poder propias de las viejas lógicas de partido.

El número de La Circular que tienes en tus manos se estructura siguiendo los cinco itinerarios en que hemos agrupado la apuesta formativa de la Universidad de Podemos:

Qué Podemos: donde se vuelve imprescindible analizar la hipótesis que puso en marcha Podemos y atender a su reactualización en el nuevo escenario político. ¿Qué forma organizativa, qué trabajo en las instituciones, qué relación con la sociedad civil, qué transición de la máquina de guerra electoral al partido movimiento o al movimiento popular?

Qué hacemos: debates teóricos sobre el ahora y la posibilidad de una articulación política emancipadora. Qué distintas apuestas estratégicas para el cambio social y político. Y qué líneas programáticas centrales que puedan convocarlo desde la oposición y hacerlo irreversible desde el Gobierno.

We the people: no solo vivimos un momento de cambio, crisis e incertidumbre en nuestro país, asistimos a procesos de transformación y crisis en Europa, a un cambio de ciclo en América Latina, a nuevos conflictos en Oriente Medio… Mutaciones internacionales que no pueden ignorarse si queremos entender los márgenes de maniobra con que contamos y las relaciones de fuerza que definen hoy el campo político.

Hegemonía, cultura y democracia: un Podemos dirigente antes de ser gobernante, esto es, un Podemos que piensa en términos de conquista hegemónica y de rearticulación de los bloques históricos.

Crisis de régimen y nueva institucionalidad: la crisis sin resolver del Régimen del 78 abre el debate acerca de la transformación institucional necesaria: qué modelo territorial, qué cambio constitucional o qué procesos constituyentes pero, también, qué nuevas formas de participación ciudadana y de gramáticas democráticas.

Cerramos este número con un anexo «Podemos en las raíces del pensamiento político español», donde abrimos un espacio que tendrá continuidad en La Circular, en la Universidad de Podemos y en la actividad del Instituto 25M, para pensar Podemos desde y contra la tradición y las raíces del pensamiento político español.