Tribade: “El feminismo que hay que potenciar es el que entienden nuestras madres y abuelas”

Sara Calvo Tarancón?

[FOTOGRAFÍAS DEL TEXTO: IRENE RUBENZ]

Se llaman Tribade, como la práctica sexual lésbica que se inventó en la antigua Grecia. Bittah, Sombra Alor y Masiva Lulla se parapetan detrás de su logo de dos tijeras desde el que lanzan sus beefs de feminismo transversal y buena música bailable para hacer política desde lo cotidiano. “Ahora mismo nos está ayudando el contexto porque la sociedad está hablando de feminismo”, apuntan. Y disparan: “Es el momento de desafiar al Estado. Ahora que habéis ido a por Valtonyc, Hasel y la peña tuitera, ¿vamos a callarnos?”.

“Hacemos música accesible, festiva, para bailar, no para dar la chapa”. ¿Qué queréis que sea Tribade? 

Entendemos la música como una herramienta de transformación social. Queremos desmarcarnos quizá de la línea clásica del rap y hacer política desde lo cotidiano. Y que musicalmente sea guapa, la gente baile y a la vez esté escuchando un mensaje. Ese es el equilibrio entre forma y contenido.

¿Falta algo de reapropiación de ritmos y letras en la actual escena de música urbana? Es decir, que se reutilicen estilos para lanzar otros mensajes.

Es el objetivo que tenemos: entrar en el panorama actual como músicas y no como feministas unicamente. Queremos un cambio del mensaje que se transmite en estilos como el rap o el trap. Nos gusta la música con calidad, no hay que olvidar el mensaje ni lo que significa la música en sí. Tú puedes tener mucho mensaje pero si olvidas la calidad vas a estar relegada al underground y a nuestros guetos feministas. Por eso hay que entrar en la industria. Queremos desbancar el mensaje predominante y que quepan otros. Hoy en día la están petando fuertemente raperos que tienen un mensaje capitalista y machista. Ellos tienen el monopolio y la idea es que también haya música con un contenido más popular. La música a ese nivel se convierte también en una herramienta de manipulación de masas y ellos hacen política sin saber que la están haciendo. Además el género urbano lo están escuchando chavales y chavalas muy jóvenes. Es un peligro seguir dando ese mensaje de que solo quiero dinero, putas, y ser el puto amo.

¿Y cómo se ensancha la escena para abrir un hueco a esas otras formas de hacer?

¿Cómo se abre la veda, no? Pues la clave es la sororidad. Generar sororidad en lugar de competitividad. Ahora mismo nos está ayudando el contexto porque la sociedad está hablando de feminismo. Es nuestro momento, nos están dando más visibilidad. Es la primera vez que se nos está dejando este espacio. Lo que intentamos es, ahora que estamos teniendo más repercusión, levantar con nosotras a otras mujeres que están haciendo esto para que cuantas subamos, mejor. A ver si rellenamos el panorama de referentes femeninos, que es lo que nos falta.

¿De dónde venís musicalmente?

De muchos lugares. Del rap clásico norteamericano como Jurassic 5 , Wu-Tang Clan o Big Daddy Kane. Todas hemos crecido con El Club de los Poetas Violentos, Solo los solo, Violadores del Verso, SFDK… Referentes femeninos, de cuando empezamos, solo hemos tenido a La Mala y a Arianna Puello. Ahora sí tenemos más: Gata Catana, Sara Hebe, Keny Arkana, Ana Tijoux, Shadia Mansour… Y de otros estilos, Concha Buika, Marinah de Ojos de Brujo, Amparanoia, Canteca de Macao.

“Soy mucho más feminista que mucha peña porque he hecho muchas cosas buenas para las mujeres, pero no necesito ninguna palabra concreta para cambiar las cosas que no me gustan” decía Bad Gyal. ¿Estáis de acuerdo?

Cuando hemos criticado a Bad Gyal nunca ha ido dirigido a su persona sino a la forma en la que se mercantiliza el feminismo. Es por ese rollo de hacer un producto descafeinado apto para las masas y que no cuestione los privilegios patriarcales. Por ejemplo, como las Krudas Cubensi son mujeres trans latinoamericanas no se les da el mismo espacio que a mujeres blancas que cumplen los cánones de belleza heteronormativos. Es difícil representar la bandera del feminismo, es normal que a ella le dé cosa hacerlo. Nosotras tampoco queremos ser referentes feministas porque es mucha responsabilidad. Todas hemos crecido en un sistema patriarcal capitalista donde hay un montón de contradicciones y seguro que habrá gente que te diga que no eres tan feminista como cantas en tus letras. Nadie nace feminista, igual a Bad Gyal la han colocado en una posición que no esperaba.

Os guste o no, ya sois un referente feminista en la música.

Autodenominarse referente feminista… Uf. En todo caso lo será Angela Davis o Leila Khaled, no nosotras por coger un micro. Los referentes pueden ser desde nuestras madres y abuelas hasta las técnicas de sonido, las médicas o las biólogas. Aunque no tenemos miedo a declararnos feministas. Sombra, por ejemplo, está haciendo cada jueves en el Raval un micro libre con bastante protagonismo para las chicas que están empezando a rapear. Necesitamos crear espacios de seguridad en los que no nos estén insultado y en los que no sintamos la vergüenza patriarcal. En esos espacios es donde vemos que hay un montón de mujeres que si al final no salen es porque solo os pasáis el micrófono entre vosotros.

El estereotipo de feminidad cis no es un problema para el feminismo; solo lo es cuando realmente esto supone una complicación para tu vida cotidiana, cuando todo eso conlleva una obligación.

Bad Gyal se preguntaba que por qué se asocia la feminidad con la debilidad. ¿Hay feminismo en lo alto de unos tacones? 

Por ser una femme fatale no dejas de ser feminista, pero si tu físico ocupa más tiempo y más espacio de tu vida… Llevar tacones que no te permiten correr o defenderte en la calle, o unas uñas con las que no puedes ni coger el móvil. El estereotipo de feminidad cis no es un problema para el feminismo; solo lo es cuando realmente esto supone una complicación para tu vida cotidiana, cuando todo eso conlleva una obligación. Depilarse no es el problema; el problema es que no te atrevas a ponerte una camiseta de manga corta si no vas depilada. Cuando eso te afecta en tu vida cotidiana y te esclaviza, quizá ya no es tan decisión propia. Vivimos en una sociedad que nos mete muchas presiones estéticas. Nosotras tenemos varios temas en los que hablamos de la feminidad como algo positivo, como empoderamiento. La feminidad siempre es súper power y hay que reivindicarla.

El imaginario de vuestras letras gira mucho en torno al poliamor y las fiestas no mixtas. Lo que viene siendo el gueto feminista.

Yo en mi barrio nunca he podido expresarme sexualmente con libertad y en cuanto entras en contacto con esta atmósfera en la que puedes realmente ser tú, empiezas a hacer de estos ambientes tu burbuja. Pero luego sales a la calle y la gente sigue diciendo puta y maricón. Los espacios no mixtos son súper necesarios pero hay que complementarlos con los mixtos. Si existen, realmente, es por una necesidad. Para poder comernos la boca entre nosotras sin que nadie te pregunte si quieres hacer un trío o a quitarte la camiseta si tienes calor y que sepas que no te va a pasar nada. El feminismo que hay que potenciar es el que entienden nuestras madres y abuelas. El feminismo de la gente.

Vosotras participasteis en Los borbones son unos ladrones,  la canción con la que muchos raperos y raperas quisisteis protestar por las condenas de prisión a los artistas. ¿La libertad de expresión se defiende desafiándola?

Cuando era más joven (Bittah) hacía más rap político y venía de la escuela Pablo Hasel, Chikos del Maíz. Y quien la dijera más gorda, mejor. Pero cuando maduras políticamente, te das cuenta de que esos mensajes lanzados desde el odio no llegan a la gente. Yo no defiendo ideas de odio sino de amor, de libertad, de justicia. Puedes decir lo mismo pero de otra manera y jugársela al Estado. Sabemos que el Estado es represor y que van a ir a por nosotras a nivel musical o político. Creo que no tenemos nada de autocensura, que lo que queremos decir, lo decimos. Hasta que un día nos llevemos una sorpresa. Creo que es el momento de desafiar al Estado. Ahora que habéis ido a por Valtonyc, Hasel y la peña tuitera, ¿vamos a callarnos? Pues no. Ahora es cuando todas deberíamos empezar a decir barbaridades.

¿O sea, que os vais a marcar un C. Tangana?

Pues a lo mejor (risas). Bueno, el PP de Sant Cugat puso una denuncia porque en un concierto contaron que habíamos dicho Gora ETA, cuando es una canción poliamorosa y que habla de guarrerío lésbico, básicamente. Sonotones para el PP, por favor. Bueno, el poliamor es ETA, al fin y al cabo.

Algunos de los raperos -comprometidos activistas- que salían en ese vídeo han sido señalados como acosadores sexuales, en algunos casos, hasta a menores de edad. No solo ha habido casos en el mainstream, como los de Izal y Castelo. ¿Creés que estamos viviendo el #metoo de la música en España?

Es un avance para el feminismo que se esté dando voz a las agresiones. Igual podemos tener matices sobre cómo llevar estas cosas o qué demandas hacer. Si eres una figura pública de izquierdas sabes que te va a caer más golpes. También es un toque de atención a los chicos militantes que se llaman feministas para que se pongan las pilas. Ya no es solo la agresión en sí, también cómo llevan todo el proceso. Por ejemplo, si se dedican a echar balones fuera o a cuestionar la credibilidad de la que denuncia. Deberían currárselo más y sentar un precedente en caso de que te acusen. Parece que en esta sociedad el cuerpo de las mujeres es violable y está pensando para el disfrute de los que miran. Por otro lado, desde el feminismo se busca el reconocimiento de los privilegios que también tenemos como mujeres blancas, cis, sin discapacidades cognitivas o físicas. Ellos, que tienen muchos más, también tiene que hacer ese esfuerzo, si quieren estar dentro del feminismo o ser nuestros aliados.

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