De un vistazo
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Renta Básica Incondicional ante las transformaciones de empleo
Por Julen Bollain

El pasado 31 de enero y 1 de febrero tuvo lugar en La Morada de Madrid un ciclo sobre la Renta Básica Incondicional. El eje principal del mismo fue cómo influiría una Renta Básica Incondicional ante las transformaciones del empleo en la coyuntura de los cambios tecnológicos.

El martes 31 de enero se llevó a cabo la primera mesa del ciclo, la cual tenía por título “más allá del pleno empleo: la renta básica incondicional”. En ésta participaron Daniel Raventós (economista, profesor de la Universidad de Barcelona y presidente de la Red Renta Básica), Jorge Moruno (sociólogo y responsable del área de discurso de Podemos) y Carmen Lizárraga (economista y presidenta del Grupo Parlamentario de Podemos Andalucía). La ponencia de Daniel Raventós fue lo suficientemente clara y concisa para disipar algunas de las dudas creadas a partir de críticas vertidas tradicionalmente desde sectores de la izquierda hacia la renta básica incondicional, “especialmente de los defensores del trabajo garantizado”. Por su parte, Jorge Moruno explicó cómo la sociedad levantada alrededor del empleo entra en crisis y nos ofreció su visión de cómo el ser humano pese a haber trabajado durante toda la vida, no siempre ha comprendido el trabajo de la misma forma. En sus propias palabras, “la renta básica Incondicional aparece como un mecanismo democrático que sirve para garantizar la existencia material y una distribución del tiempo más equitativa”, siendo el sentido y uso de la renta básica incondicional en sí mismo un conflicto político por definición. Un matiz más político nos lo ofreció Carmen Lizárraga poniendo sobre la mesa el estatuto de autonomía de Andalucía, donde se responsabiliza a las autoridades públicas a garantizar unas condiciones de vida digna. Así, nos sirvió para remitirnos una vez más hacia la definición de renta básica incondicional que tan bien fue defendida por Carmen Lizárraga cuando afirmaba que “todo el mundo debería recibir una renta básica como derecho de ciudadanía, porque necesitamos límites por abajo para evitar que las personas puedan empobrecerse indefinidamente hasta la muerte”.

Nada más dar por finalizada la primera mesa después de un agradable debate, se proyectó la película dirigida por Rudy Gnutti, “In The Same Boat”. En ella se habla de cómo el barco, siendo éste una metáfora de nuestra civilización, se enfrenta a una nueva oportunidad para conseguir un mundo más justo a raíz de los avances tecnológicos. Sin embargo, una vez que estamos todos en el mismo barco, lo que nos faltan son los remos y los motores para poder dirigirlo en la dirección correcta para que el futuro no sea devastador. Decía en la misma Zygmunt Bauman que “hemos pasado del pleno empleo al desempleo. Y ahora a la redundancia. Y la redundancia significa que no eres necesario, por lo que no contiene la promesa del pleno empleo”. En una sociedad en la que el pleno empleo hoy en día no se da más que en los libros de historia económica, hay que hablar claramente sobre cómo la renta básica incondicional dota a la ciudadanía de un suelo mínimo para poder realizar su camino, siendo ésta una herramienta de justicia social y de cambio social y cultural. Y para ello es más necesario que nunca saber administrar de una manera eficiente los recursos para que este barco no dicte sentencias de muerte a las clases más vulnerables. En el posterior coloquio llevado a cabo entre Jorge Lago (sociólogo, responsable de cultura y formación en Podemos y coordinador del Instituto 25M) y Julen Bollain (economista, Secretario General de Podemos Eibar y parlamentario por Elkarrekin Podemos) se habló, entre otros temas, de cómo el peligro de que el neoliberalismo se apropie de la renta básica incondicional y la sustituya en detrimento del estado del bienestar está más presente que nunca. A esa amenaza se refería Jorge cuando comentaba que la renta básica incondicional había sido “el tema de moda el año pasado en Silicon Valley” y que “en el último Foro Económico Mundial de Davos la han defendido como una medida positiva, necesaria, aplicable y, probablemente, inevitable”. También comentaba Julen Bollain al respecto que este riesgo se encuentra hoy en día más latente que nunca y que cabe la posibilidad de que el neoliberalismo materialice la renta básica incondicional “a través de una visión Friedmaniana, bajo la tesis de que en lugar de que sea el Estado quien decida en qué se va a gastar el dinero de los contribuyentes, fueran éstos quienes eligiesen en qué invertirlo.” Y precisamente por la importancia de la situación toca pensar sobre el futuro y hacia dónde queremos encaminarnos. Remar juntos para evitar el abismo, que sea la propia ciudadanía quien defienda el derecho a que todas las personas tengan la existencia material garantizada.

La segunda y última mesa del ciclo, denominada “la renta básica como herramienta de reducción de la jornada laboral. ¿Es posible financiarla?”, contó con la presencia de Jordi Arcarons (catedrático de economía aplicada en la Universidad de Barcelona) y de Lluís Torrens (economista y director de servicios de planificación e innovación en el área de derechos sociales del Ayuntamiento de Barcelona). Jordi Arcarons explicó detalladamente la propuesta de financiación para la implementación de una renta básica incondicional para el Estado español, basada en casi dos millones de IRPFs ofrecidos por el Instituto de Estudios Fiscales de España, realizada entre Raventós, Torrens y él mismo. En su ponencia dejó claro que la implantación de una renta básica incondicional es económicamente factible sin que suponga el detrimento de ningún ingreso del estado por la vía del IRPF. Para finalizar las jornadas era imprescindible una ponencia sobre la tendencia inevitable de la reducción del tiempo de trabajo. Sobre ello habló Lluís Torrens, quien afirmó que la renta básica incondicional permitiría gestionar de manera racional el proceso de la reducción del tiempo de trabajo, repartiendo éste de manera más equitativa en un entorno donde todas las personas tuvieran sus necesidades básicas cubiertas y contaran con una mayor libertad.

En definitiva, un ciclo de renta básica incondicional actualizado, donde se debatió sobre los comportamientos de la renta básica incondicional ante la nueva coyuntura económica y tecnológica hacia la que ha navegado nuestro barco. Rememos entre todos y todas para que esta medida que está viviendo su particular tercera juventud y dando pasos firmes hacia su madurez sea una realidad más pronto que tarde. Tradicionalmente cuando algo no funcionaba se buscaban nuevas salidas para adecuarnos a los nuevos tiempos. Sin embargo, observamos cómo hoy en día mientras las sociedades no son las mismas que hace 100 años, los modelos sociales sí. Por eso debemos reinventarnos, porque es la hora de la gente, porque es la hora de la renta básica incondicional.