Recordad a Marielle

Versión original en portugués
Traducción: Ricardo Sá Ferreira

Como mediactivista, he hablado sobre Marielle durante años. Oficialmente, por lo menos desde septiembre de 2016, cuando empezamos a acompañar su campaña como concejala, hasta su victoria y el inicio de su mandato. El vídeo de ella caminando por la favela de Maré, mirando a los suyos, es de Mídia NINJA. Son mías las preguntas que guían la entrevista “Los concejales que queremos”. Desde entonces, hicimos la cobertura de sus sesiones, de sus debates, de los eventos que se realizaron durante su mandato y tantas otras invitaciones. Nos vimos por última vez el día 8 de marzo, en la Candelaria, en Río de Janeiro, caminando juntas bajo la lluvia hasta la marcha de las mujeres.

Como mujer negra, solo puedo decir que la trayectoria a su lado fue feliz. Haberla conocido esa mañana en Maré fue, como mínimo, divertido. Y todo el camino fue así. No había un momento, hablando con ella, en que no hubiese una broma. Desde el repaso de un guion antes de grabarlo hasta mi insistencia de que fuese a Colombia a participar en el Encuentro Latinoamericano de Mujeres en diciembre de 2017, ella siempre empezaba sus respuestas con un “oi, negona! [‘¡hola, negra!’]”. De hecho, repasando nuestro historial de Telegram, esa fue la primera cosa que ella me dijo. Otra de las cosas que más me marcó fue cuando me contestó “qué responsabilidad” cuando la invité a ser columnista de Mídia NINJA.

Como mediactivista, nunca hablamos tanto de Marielle como este marzo, desde el día 14. Utilizo el plural porque estoy hablando de los medios de comunicación en general, que descubrieron a Mari aquella fatídica noche, preguntándose cómo no habían reparado en su potencia mientras conducían la máquina de aplastar gente. Hablamos de sus proyectos, de sus vivencias. Coberturas de las marchas, actos, manifestaciones, intervenciones, actuaciones, videos, tuits, misas de homenaje. Noticias como que el ayuntamiento de París le rinde homenaje, que un periódico italiano publica como suplemento un cómic sobre ella, que una iniciativa audiovisual que llevará su nombre recibe una donación de 10 millones de dólares. Que la policía descubre el celular del conductor del coche usado en su asesinato y se quiebra el secreto de los concejales. Y, recientemente, que un colaborador del concejal que testificó en el caso fue asesinado en Río.

No hay escena más deprimente que dos mujeres negras llorando abrazadas. Ellas parieron el mundo que luego se rebeló en su contra y les metió nueve balazos. El día 14 fue Marielle. Mañana puedo ser yo. Después será otra

Como mujer negra, esto es difícil, se hace muy duro. Como escribí en otra ocasión, no hay escena más deprimente que dos mujeres negras llorando abrazadas. No la hay porque sabemos de dónde viene ese llanto, conocemos su motivo. No la hay porque ellas parieron el mundo que luego se rebeló contra ellas y les metió nueve balazos. No la hay porque toda mujer negra llora con culpa porque sabe que no hay tiempo para eso. El día 14 fue Marielle. Mañana puedo ser yo. Después será otra.

Las dos personas que me habitan se encontraron de forma tangible cuando me reuní con otras mujeres negras e hicimos un documental, “De Negras para Marielle”. Fue una forma de reunir a las hermanas y unidas juntar nuestros destrozos, pero también de celebrar que Marielle era negra, como nosotras, y cantaba eso a los cuatro vientos. Fue al mismo tiempo la cosa más difícil y la más fácil que hice en toda mi vida. Estar de pie, parecer viva delante de las cámaras, dirigir entrevistas, ser y no ser a la vez la persona afectada por ello. Fue una performance, fue existir.

Como mediadora, y en mi red de afinidad Fora do Eixo, aprendí que ese último párrafo no mueve a nadie: ni a mí misma. Como la propia Marielle nos dijo, aquí nadie quiere llorar, nadie quiere hablar de tristeza, la gente quiere ser feliz. Y nos toca impulsar esa felicidad también. Divulgar que se emitió “Querendo Assunto”, un programa con tres mujeres negras entrevistando a otra mujer negra. Que por primera vez tres mujeres negras impartieron una clase magistral en la Escuela de Comunicación de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ). Que cinco jóvenes negros LGTBI brasileños fueron seleccionados para el RACE SEX POWER 2018, una conferencia que tuvo lugar en Estados Unidos los días 6 y 7 de abril. Que por fin los canales de televisión evangélicos tendrán que emitir programas sobre religiones de origen africano y no sólo predicar la intolerancia.

La voluntad es seguir adelante, enfocarse en las victorias, en las microrevoluciones, en los aniversarios que celebrar, en las escapadas de fin de semana, en las candidaturas utópicas que tenemos por delante. Pero ahora mismo, mientras escribo este texto, nos estamos preparando para ir a la misa en homenaje a Marisa Leticia, ex primera dama y mujer del ex presidente Lula, que se enfrenta a una de las mayores persecuciones jurídicas y mediáticas de las que se ha tenido noticia nuestro país. Después de esa misa, él tendrá que hablar al pueblo y entregarse a la Policía. Hoy asistiremos al fin de un gran capítulo de la democracia de América Latina, y luego tendremos que seguir adelante.

Al final, queda la duda –y la disputa del relato–: la ejecución de Marielle Franco con cuatro tiros en la cara, ¿fue porque ella era una mujer negra, LGTB, feminista y periférica? ¿Porque era de un partido político? ¿Fue parte del golpe en marcha en Brasil? Fue todo eso y mucho más. Y por eso, es importante que continuemos hablando de Marielle, mucho después del día 14 de marzo.

Olvidarla públicamente tal vez traería un poco de paz de espíritu. Y, hermana: estamos necesitando eso en Brasil. Pero también sería asegurar que su crimen no se resuelva

Pero si quieren mi opinión sincera: parte de mí quiere que se olviden de Marielle. Porque solo así las mujeres negras, su familia, sus amigos, su esposa, conseguiremos respirar de nuevo. Y no militar en torno a eso. Para que podamos pasar por lo menos dos semanas siendo, pensando en lo que sucedió; superarlo sin entrevistas, mesas, marchas, actos ecuménicos, publicaciones, hashtags. Estas han sido semanas en las que lloramos, mejoramos… y, cuando menos se espera, la ola golpea de nuevo.

Ahora mismo, escribir sobre ella me obliga a volver sobre sentimientos, situaciones, historias de conversación que, honestamente, viviría mejor sin revisar. Olvidar públicamente a Marielle tal vez significaría un poco de paz de espíritu. Y, hermana: estamos necesitando eso en Brasil. Pero olvidar a Marielle sería olvidar a una de nosotras. Sería asegurar que su crimen no se resuelva. Sería ser injusta con una de las mujeres que se dispuso públicamente a buscar justicia para más personas.

Así que el llamamiento es: recordad a Marielle. Todo el tiempo. Haced homenajes de un mes, presionad a la policía, compartid noticias, escribid más sobre ella, haced vuestros tuits, pintad pancartas, haced marchas, picnics, viajad en su homenaje. Quiero decir: buscad a sus ejecutores mientras celebráis la vida que todavía tenéis.

Recordadla todos los días. Recordad que combatía la violencia policial y los ataques a los derechos de las negras de las favelas. Que nos pedía más ligereza y felicidad en la militancia. Que quería viajar a Europa con su familia. Que tenía varios pintalabios y todavía quería más. Que era mi referencia política. Que era esposa, madre y funkeira. 

A fin de cuentas, ella fue porque nosotras somos.

Dríade Aguiar ES PARTE DEL COLECTIVO MÍDIA NINJA (NARRATIVAS INDEPENDIENTES, PERIODISMO Y ACCIÓN)

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