De un vistazo
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El poder de lo concreto
Por Fernando Broncano

Tenía pendiente escribir algo sobre este recomendabilísimo libro de Esteban Hernández, Los límites del deseo, y aún lo tengo pendiente pues es una obra para releer y pensar con cuidado. Vayan aquí unos apuntes de primera lectura.

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En primer lugar es una descripción muy precisa de las formas que rigen la economía, la sociedad y la cultura contemporáneas. En segundo lugar es un manual para encontrar las contradicciones inherentes del capitalismo contemporáneo. En tercer lugar es una llamada entre desesperadamente realista y voluntarista a quienes quieren situarse en la resistencia a esta máquina de tren conducida por locos: menos abstracciones y más preocupación por lo concreto.

 
Un trazo sobre la fenomenología del capitalismo: cómo la economía se ha convertido en un dispositivo loco de crear dinero y buscar beneficios para hoy sin pensar en mañana; de cómo se extiende una nueva economía que llama Esteban Hernández la economía del contenedor frente a la economía de los contenidos. Es sorprendente lo perceptivo que es el autor. Aunque no es el centro de la cuestión, pues él quiere llevar la mirada hacia las nuevas formas que impone el contenedor digital, de hecho el contenedor físico, la caja de transporte de las mercancías, conspira con el digital en la constitución de un capitalismo de cajas y formatos. Transporte barato, sin el que sería imposible la deslocalización, y redes digitales, sin las que sería imposible la nueva empresa de lo intermediario.

 

Lo más novedoso del libro comienza cuando el autor nos dirige la mirada no a la superficie sino a las contradicciones que implica esta economía: empresas flexibles que, sin embargo, cada vez uniformizan más todos; sistemas de calidad a los que no le importa la calidad sino los indicadores; capitalismo cultural al que ya no le importa la cultura sino la presencia de la marca. Pongo un ejemplo que conozco bien, el de la “universidad de la excelencia”, un término que hay que remitir a los acuerdos GATS del 2003 que convirtieron a las universidades en “proveedoras de servicios educativos terciarios”. Ya no importa ni la excelencia ni la calidad sino la infinita red de protocolos, de órdenes y uniformizaciones que están haciendo del sistema universitario mundial una franquicia más, cada vez más cerca de ser una especie de Zara de la ropa intelectual.
 
 
El desierto es aún más desolador cuando miramos a las políticas de resistencia, cada vez más obsesionadas en formalismos de ideas vacías, cada vez más alejadas de problemas concretos que los políticos y sindicalistas no entienden porque hace tiempo que dejaron el tajo. El autor propone un test para examinar las viejas y nuevas trayectorias políticas: ¿se ocupan de lo que ocurre con el sistema de guarderías en la ciudad?, ¿tienen algo que decir sobre cómo el nuevo empresario de sí mismo, sea en precario, sea con ese horrible uniforme del traje de Zara que le obligan a ponerse en una multiplicación infinita de las imágenes, va a soportar la tensión psicológica y moral que sufre desde que se levanta hasta que se levanta?, ¿proponen algo sobre cómo organizar sistemas públicos de calidad sin barrocos sistemas de control de calidad que están hundiendo los sistemas?, ¿proponen algo sobre cómo distribuir el conocimiento y no la mera información?, ¿pueden hacer algo contra los oligopolios crecientes que cada vez invaden más todos los intersticios de nuestra economía material y espiritual?, ¿saben qué le van a decir a la camarera de McDonald que no tiene ni p idea de los sindicatos y que la despedirían si sospecharan que habla con alguno, pero que no la dejan ni siquiera tener un reloj para que no sepa cuánto ha pasado de su jornada de trabajo?¿ qué le dicen a quienes ya han hecho los deberes y tienen tres títulos y cuatro idiomas y sólo encuentran trabajo de conserjes en un hotel de Benidorm?
 

Observar con cuidado las contradicciones, preocuparse por lo concreto, en un mundo cada vez más contaminado de abstracciones. Esto aprendemos en el libro.