“Los riders son un símbolo del dominio del capital sobre el trabajo precario”

#lacircular

La precarización de las vidas de los jóvenes ahora monta en bici. Aumenta la popularidad de las plataformas de reparto de comida a la misma velocidad a la que merman los derechos de las personas que trabajan en ellas. Como respuesta a Uber, Deliveroo, Glovo y tantas otras nace –desde los valores cooperativos de la economía social– CoopCycle. Se definen como un proyecto en el que los y las mensajeras (los riders) se hacen cargo de la actividad de entrega y, por tanto, de sus derechos como trabajadores y trabajadoras.

En marzo de este año, CoopCycle funciona en Bruselas de la mano de la cooperativa Molenbike. Entregan flores, periódicos o cestas de comida orgánica. Se espera que, a partir de septiembre, funcionen también nodos locales en Poitiers (La poit à vélo), Lorient (Feel à vélo), Lyon (La Traboulotte) y otros puntos de Francia. En España también arrancarán próximamente Cop de Pedal en Barcelona y La Pájara en Madrid, quienes nos cuentan cuál es su declaración de intenciones:

#Lacircular ha hablado con CoopCycle, los impulsores de un modelo que se conforma como un proyecto económico y político. A través de una plataforma de software que conecta clientes, comerciantes y ciclistas repartidores pretenden articular una federación de cooperativas que agrupe a los y las trabajadoras del sector de repartidores de dos ruedas.

La uberización es un problema que va más allá del modelo laboral concreto de determinadas empresas: es un fenómeno que propone un modo de relacionarse con el consumo y destila toda una concepción de la vida. A vuestro entender, ¿de qué forma daña la uberización a nuestras ciudades y a nuestras vidas?
La uberización es como el árbol que esconde el bosque de la explotación laboral. En Francia, nueve de cada diez contrataciones son contratos temporales. Además, la mitad de los asalariados están expuestos a condiciones penosas. La explotación es, por tanto, un fenómeno global. Nunca ha desaparecido de nuestras sociedades, en las que siempre explotaron gente de una manera u otra para que funcione el modelo consumista. Sin embargo, la especificidad de la uberización es que la explotación pasa por algoritmos que permiten a las empresas impedir que la relación de subordinación se haga evidente. Eso significa que los marcos legales de los países, en particular el Código Laboral y el de Comercio, no fueron concebidos para responder a estas formas de precarización. Lo más preocupante es que esto se hace con la complicidad de los poderes públicos.

Los riders en bici son un símbolo muy fuerte de este dominio del capital sobre el trabajo que conduce a una precarización de la mayoría. Esto permite a personas sobrecualificadas diseñar plataformas, que no son más que sistemas de reducción de costes tan eficaces que dan acceso a servicios de lujo a precio muy bajo a las clases medias y altas. Porque pedir una hamburguesas de un restaurante que está a dos kilómetros de tu casa a las 22h es un servicio de lujo que debería estar pagado como tal. El coste lo están pagando los riders, pero también los consumidores. Los restauradores frecuentemente no consiguen margenes o funcionan con pérdidas, pero utilizan las plataformas por la publicidad. Entran en una lógica concurrencial muy fuerte con el sector. Las empresas de plataformas defraudan impuestos y externalizan las cotizaciones sobre los trabajadores autónomos que no tienen ninguna posibilidad de respuesta. Esas empresas son máquinas antisociales y parasitarias que proponen servicios de mala calidad y trivializan la explotación de la gente jugando con los códigos de la movilidad y del deseo de flexibilidad y libertad de esta misma gente. No creemos que sea un modelo de sociedad sostenible y deseable.

Intentamos olvidarnos un poco de este imaginario de las startups que presentan sus ideas como revolucionarias y a los emprendedores como personas excepcionales

Frente a eso, ¿cuál es el modelo ético y político que está en la base de vuestro proyecto?
Nuestra idea es que no hay ninguna razón para someterse y aceptar la explotación del trabajo por el capital y que es posible crear un modelo diferente que pueda asociar los comunes como una forma de organización y el cooperativismo como modelo económico. Pensar en un común exige reflexionar en qué momento la explotación de un recurso se para y dónde empiezan las lógicas de mutualización. Pasar por una cooperativa permite la auto-organización del trabajo por parte de los trabajadores. Esa articulación entre dos ideas da una dimensión política a nuestro proyecto. Es político en el sentido de que pone la democracia al centro del reparto del valor, el derecho del trabajador es de disponer de todo este valor. Pero el trabajador también tiene derecho a disponer de sus herramientas de producción. Es por esta razón que uno de los recursos (el programa informático) está protegido por una licencia que asegura la propiedad colectiva por los trabajadores y su uso no puede traer beneficios que remunera el capital. Esta licencia es la Peer Production License. 

¿En qué se inspira vuestro modelo? ¿Cómo nace la idea de CoopCycle?
Intentamos olvidarnos un poco de este imaginario de las startups que presentan sus ideas como revolucionarias y los emprendedores como personas excepcionales. La idea de CoopCycle es simple y seguramente compartida por miles de personas. No vamos a producir para dar casi todo a los propietarios del capital y después luchar para arrebatar migajas a nuestros vecinos que están en una situación más favorable. Cuando decimos que nuestra idea no es revolucionaria es cierto, porque nos inspiramos en movimientos de los trabajadores del siglo XIX. Para mejorar sus condiciones, los trabajadores creaban fondos de solidaridad con los que lidiar con los accidentes de trabajo o para asegurar una pensión durante la vejez. Así demostraron que era posible mejorar sus condiciones mutualizando recursos. Finalmente esto desembocó en la aparición del seguro social. No pensamos crear nada radicalmente nuevo: solo queremos que nuestra iniciativa sea una prueba de que este modelo de cooperación es más eficaz y sostenible que el modelo agresivo de las “plataformas colaborativas”.

Cuando decimos que nuestra idea no es revolucionaria es cierto, nos inspiramos en movimientos de los trabajadores del siglo XIX

¿En qué ciudades existe CoopCycle? ¿Cuáles son las particularidades de cada caso?
Estamos conectados con varias ciudades en Francia y en Europa con colectivos de riders. Algunos de ellos utilizan ya la plataforma que está en fase de prueba para mejorarla antes de su lanzamiento. Estamos, de momento, reestructurando nuestra red y la actividad. Las particularidades de los colectivos están en su modelo económico. Reparten mercancías diferentes y, por tanto, tienen necesidades que no son siempre idénticas. Por eso nuestro software se puede adaptar a cada caso. Su flexibilidad es una ventaja y permite reunir a colectivos muy diferentes.

Imaginemos a una persona que quiere usar CoopCycle: ¿Cómo sería el proceso a seguir? ¿Y en el caso de una empresa o colectivo que quiera sumarse?
Depende de qué qué persona hablamos. Creo que debemos situarnos en una perspectiva de “usuario”. Son los derechos de uso y de gobernanza fijados por los miembros de la cooperativa europea los que determinan el proceso de funcionamiento del conjunto. Por ejemplo, si alguien quiere tener acceso a los servicios mutualizados de la cooperativa europea tiene que volverse usuario de ella. Hay que cumplir una serie de condiciones: ser una cooperativa y cotizar (para hacer funcionar el común en una lógica  de reciprocidad).
Si hablamos solo del software hay dos opciones: o la usuaria suscribe los servicios de la cooperativa europea (establecimiento logístico de una instancia y acompañamiento técnico, etc.) o la usuaria desarrolla su propia infraestructura informática para desplegar el programa con sus propios recursos. Mientras se respeten los derechos de uso, el proceso estará siendo respetado. La cuestión jurídica de la creación, de la legitimidad y del respeto de estos derechos es determinante.

Las mediaciones son a menudo uno de los problemas en la supuesta economía colaborativa: ¿cuál es vuestro papel dentro del proceso?
Uno de los problemas de la “economía colaborativa” es, precisamente, que la palabra “colaborativa” tiene una dimensión decorativa en la inmensa mayoría de los casos. Nuestra base consiste en proponer un marco de gobernanza que permita a todas las personas usuarias de la plataforma poder debatir, analizar esos debates, decidir con la ayuda de procesos democráticos y arbitrar, es decir aceptar la decisión y revocarla si es necesario. Este marco está disponible desde el momento en que se elige el modelo cooperativo y de los comunes. Sin embargo, lo difícil es encontrar un equilibrio entre el modelo de las asambleas permanentes y la eficacia de instituciones jerárquicas. Este equilibrio se encuentra con la práctica. Pero el papel desempeñado por los miembros actuales de la asociación estará en declive a medida que la cooperativa europea vaya funcionando.

Uno de los problemas de la “economía colaborativa” es, precisamente, que la palabra “colaborativa” tiene una dimensión decorativa en la inmensa mayoría de los casos

Una de vuestras claves es el uso de software libre. ¿Qué importancia tiene esta decisión?
Por una parte, CoopCycle no se limita a su software. Por supuesto es muy importante, pero es solo uno de los recursos que queremos ver mutualizados. Por otra parte, no ofrecemos un free software (gratis) y asumimos esta ruptura con esta comunidad en la medida en que para nosotros un recurso abierto debe tener su propia lógica económica y no puede depender de subvenciones de empresas capitalistas. Defendemos la noción de reciprocidad ante el común, es decir la necesidad de las asociadas de garantizar financieramente el uso y el mantenimiento. Esto pasa por la cotización y la mutualización de servicios a gran escala pero también por un régimen de gobernanza que sea capaz de hacer funcionar una forma de democracia, un poco del mismo modo que Wikipedia. Nuestro software es abierto porque cualquiera pueda utilizar el código fuente siempre que forme parte de una cooperativa. Esta obligación no restringe el acceso al recurso pero condiciona su uso de la misma manera que lo hacen las licencias Creative Common sin ánimo de lucro.

Coopcycle es un proyecto que mejora e incide en lo local con una mirada internacional. ¿Cómo se articulan estas dos dimensiones?
El reto de CoopCycle es precisamente articular eficazmente esas dos dimensiones. La perspectiva internacional permite una mutualización a mayor escala. Cuantos más colectivos seamos, mejor, porque podemos ofrecer mejores servicios y más diversos. Además, sería insensato crear una alternativa nacional a empresas internacionales. Sin embargo, el hecho de que tengamos ambiciones internacionales no implica que exista una voluntad local. Le dejamos a las cooperativas locales la decisión de su modelo económico. Al fin y al cabo, son los trabajadores quienes crean el valor económico. Ellas pueden elegir la mercancía que entregan (mientras lo hagan en bici) y sus tarifas.

Acabemos mirando hacia el futuro: ¿Cuáles son los planes de CoopCyle?
Estamos intentando hacer que la asociación de recursos generados como comunes y que la economía cooperativista sea un modelo de desarrollo. Queremos que este modelo sea capaz de sustituir a una forma capitalista del trabajo pero que también pueda producir un nuevo imaginario alejado de aquel que piensa en el valor solamente por su cuota mercantil. Las cooperativas permiten pensar una economía de mercado apartada del vínculo de subordinación donde las jerarquías no son arbitrariamente establecidas por relaciones sociales sino que son decididas, debatidas y revocadas por los propios trabajadores. Es la decisión de impulsar la democracia hasta el reparto de valor y en la propiedad de los medios de producción. Queremos mostrar que la organización de un sector económico importante puede tener como base estos principios. Este es la visión a largo plazo. Nuestras próximas etapas son el desarrollo del programa y la consolidación de nuestra red para poder debatir y decidir la gobernanza de la estructura europea para que pueda echar a rodar lo antes posible.

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