Los octavos de Rusia 2018: la limpieza de Japón y el drama de Subasic

Mamen Hidalgo

Los octavos de final de un Mundial son claros candidatos a convertirse en la parte más cruel del torneo. Las cámaras se quedan con el vencedor, pero es en estos cruces donde el drama se afana con quienes esperaban pasar un puro trámite y se encuentran con una derrota sorprendente (como la de España). Quizás por eso los alemanes, ya eliminados, respiraban tranquilos con unas vacaciones anticipadas que no tenían desde 1938, cuando jugaban con austríacos anexionados y una esvástica en el pecho. Igual que el nigeriano Obi Mikel, que cuatro horas antes de su enfrentamiento con Argentina recibía una llamada pidiendo 28.000 dólares por la liberación de su padre, secuestrado por segunda vez. Al centrocampista le dada igual su presencia en la siguiente fase del torneo, pero no su orgullo: “No podía decepcionar a millones de nigerianos, tenía que representar a mi país y no contárselo a nadie o mi padre recibiría un tiro”. Una historia dramática que cerraba la clasificación y daba paso a la ‘fase del ko’, donde los héroes visten de corto y casi nunca son los esperados.

Francia 4-3 Argentina

De padre camerunés y madre argelina, Kylian Mbappé, protagonista de la mayor exhibición con dos goles e incidencia en un tercero, representa la Francia de la multiculturalidad, la de una mayoría de jóvenes nacidos en el país galo cuyos orígenes africanos ya no se cuestionan. Lejos quedan las críticas de los noventa a jugadores como Zidane, Desailly o Lamouchi, que no sabían o no querían cantar ‘La Marsellesa’, o las declaraciones de Le Pen en las que veía “absurdo” convocar a jugadores que no nacieron en el país y “llamarlo selección francesa”. El último que se negó, Karim Benzema, hace tiempo que se queda en casa cada vez que juegan ‘les bleues’.

La Francia de Rusia 2018 está lejos de estas polémicas. Solo tiene a Hugo Lloris, portero y capitán, como representante de una sociedad privilegiada. Hijo de abogados, nada tiene que ver su experiencia con la de la mayoría de los 23 seleccionados para este torneo, donde dominan las historias de marginación en los barrios más pobres del país. De ello pueden dar fe tres de sus estrellas: Démbelé, Paul Pogba y el propio Mbappé.

Uruguay 2-1 Portugal

El ‘paisito’ sigue demostrando que tiene más fútbol que habitantes por metro cuadrado. Uruguay, que apenas cuenta con tres millones de habitantes, derrocha talento y garra para sumar dos campeonatos e ir en buen camino a por el tercero. El gran artífice de la victoria ante los lusos fue Edinson Cavani, que tras el doblete escribía una emotiva carta a su ‘yo’ de 9 años en la que recordaba su casa, que ni siquiera tenía baño. Para el delantero del PSG no todo es dinero y comodidad: “No tienes un peso en el bolsillo, pero tienes tu libertad”. El ‘21’ uruguayo enumera el dinero que tiene, los coches caros o los hoteles de lujo en los que duerme. Y sí, cumple su sueño de jugar en Europa, pero no es feliz: “Lo que tienes con 9 años es algo que extraño muchísimo. Vives tu vida con una intensidad y pasión que será difícil de adulto. Demasiadas responsabilidades. Demasiada presión”.

España 1–1 Rusia

España protagonizaba la gran sorpresa del torneo con su eliminación ante la anfitriona, Rusia. Alguno bromeaba con que el propio Vladimir Putin, ausente en el partido, estaba controlando la sala del VAR, ese santuario del arbitraje que se ha convertido en objeto de críticas y deseos a partes iguales. Esta teoría de la conspiración fue más real en 1937 ante la visita de la selección vasca, que se encontraba de ruta por la Unión Soviética para promocionar la República y obtener dinero para la causa. La gira se vio envuelta en diferentes escándalos donde los servicios secretos utilizaron a mujeres para distraer a los futbolistas. Tras la victoria del equipo vasco ante Lokomotiv y Dinamo de Moscú, la orden fue clara: no cabe una derrota más. Sirvieron alcohol, intentaron cansarles con una larga excursión por el campo y, por supuesto, pusieron a un árbitro casero. El Spartak por fin venció por 6-2, un gran triunfo ante lo que llamaban “España”.

Croacia 1–1 Dinamarca

La tanda de penaltis decidió la suerte de estos dos equipos, y en ella se erigió como héroe el cancerbero croata, Danijel Subasic. Paró tres penaltis, pasó a la historia de los mundiales por ello, y lo celebró recordando a quien llama su “ángel de la guarda”, Hrvoje Custic, un amigo íntimo que falleció durante un partido con el NK Zadar al chocarse contra un muro en la banda y que apenas tenía 24 años. Al parar su último penalti, el del pase a cuartos, Subasic levantaba las manos hacia el cielo y mostraba una camiseta: ‘Forever 24’. “Es difícil hablar de esto”, dijo entre lágrimas. “Las emociones son jodidas”.

Bélgica 3–2 Japón

Venció el equipo europeo tras remontar un 0-2 en contra, y sin embargo los elogios se los llevaron los nipones por un comportamiento extraordinario fuera de los terrenos de juego. Al finalizar su partido, el equipo asiático limpió el vestuario del Rostov Arena y dejó un cartel en ruso para la organización: “Gracias”. No debería ser noticia esta pulcritud, pero acostumbrados a ver vestuarios destrozados tras cualquier encuentro, los japoneses se han llevado todos los elogios. También por convertirse en el primer equipo que pasa una fase de grupos por el ‘fair play’, al empatar a puntos con Senegal pero recibir menos tarjetas. O por el comportamiento de sus aficionados, que limpiaron las gradas que ocuparon después de cada uno de los cuatro partidos que disputaron.

Brasil 2–0 México

Neymar por fin brilló. La estrella de la ‘canarinha’ tardó cuatro partidos en mostrar sus mejores virtudes. Hasta la fecha, el delantero del PSG fue más noticia por sus espectáculos fuera del terreno de juego que en la propia cancha. Como en su última intervención en televisión, en O Globo, donde lloraba desconsoladamente al entrar en una recreación de la humilde casa de su infancia. “Me preguntaba por qué vivíamos así”, dice su madre, “y yo no sabía qué responder”. Con Messi y Cristiano Ronaldo eliminados, es la única estrella mundial que sigue con opciones de triunfar en Moscú.

Suecia 1–0 Suiza

El país escandinavo trata de ganarse el respeto e igualar el puesto de finalista que logró en su propio torneo en los cincuenta. Pero el espectáculo brilló por su ausencia en este encuentro que se disputó en San Petersburgo, una de las sedes más cuestionadas por los activistas por los derechos humanos en los meses previos a la competición. Durante la construcción del estadio Krestovski murieron ocho trabajadores, la instalación donde más sucesos se dieron durante la fase de organización. Lo denunció Human Rights Watch semanas antes de la inauguración en un comunicado donde también cuestionó la falta de libertad del país a través de hechos ocurridos en esta ciudad, como la detención de decenas de manifestantes pacíficos en 2017, declarados culpables de ofensas a la autoridad con el único testimonio de los policías.

Colombia 1-1 Inglaterra

En la previa del partido en el que venció Inglaterra, el tabloide británico ‘The Sun’ calentaba la eliminatoria. “Tienen a Shakira, el café y otra sustancia”. Una portada que encendía a los colombianos, deseosos durante el partido de mandar a casa a ‘Los Tres Leones’. No es la primera polémica portada de este periódico, vetado precisamente en Liverpool por culpar a los aficionados ‘reds’ de la tragedia de Hillsborough en 1989, en la que fallecieron 96 personas por una avalancha en la grada.

Mamen Hidalgo es periodista deportiva

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