La fe en lo imprevisible

Este 8 de marzo hemos vivido un momento histórico: una huelga de mujeres. Hemos escuchado que este es “el año del feminismo” y esto es cierto, pero requiere un matiz: son muchas las luchas que nos preceden, y muchas las que están por llegar. El feminismo no es una moda, pero es la lucha de nuestro tiempo. Porque el machismo no es compatible con la palabra democracia o con la palabra justicia; porque cuando hablamos de feminismo hablamos de democracia radical, de justicia, de sociedades de las que sentirnos orgullosos y orgullosas. No es una lucha parcial: es la lucha central que puede llevarnos de verdad a un presente digno.

Decía María Zambrano que “el orden democrático se logrará tan solo con la participación de todos en cuanto personas, lo cual corresponde a la realidad humana”. Y decía también: “Igualdad no es uniformidad. Es, por el contrario, el supuesto que permite aceptar las diferencias, la rica complejidad humana, y no solo la del presente, sino la del porvenir. La fe en lo imprevisible”. Con esa fe en lo imprevisible, demostramos que, si nosotras paramos, se para el mundo.

Irene Montero es Portavoz de Unidos Podemos en el Congreso de los Diputados

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