Rebel Diaz son la voz insurgente del sur global, el grito de resistencia de un cuarto mundo que no se resigna a vivir de rodillas en la ciudad de Nueva York. El legado de Allende en el Palacio de la Moneda, el producto de la emigración, el exilio y la lucha como único camino de resistencia y emancipación. Estos dos hermanos, Rod Starz y G1, caminan su treintena más fuertes que nunca por las calles de Estados Unidos reivindicando su autonomía e independencia, construyendo contrapoderes locales y coordinando la transformación social de esas pretendidas “minorías” que ya son mayoría en Norteamérica.

 

Mientras el país se polariza con líderes tan antagónicos como Trump o Sanders ellos reivindican una propia hoja de ruta, del Sur del Bronx al resto del planeta, desde abajo y sin mediaciones. Sus palabras tienen más del sub en el Sureste Mexicano que de Cornel West abrazando a Bernie Sanders y su regeneración en el Partido Demócrata, un pulso entre romanticismo y pragmatismo en el que parece que todavía no se reconocen; sea como fuere, este año celebran el décimo aniversario de su nacimiento como banda y colectivo artístico y nos parecía de rigor conversar con ellos sobre su experiencia.

¿Cuándo, cómo y por qué nace Rebel Diaz?

Rod Starz: Rebel Diaz nace oficialmente en el Bronx en 2006, en Nueva York, pero nuestra historia viene de mucho antes. Somos hermanos, hijos de exiliados chilenos que militaron en los movimientos de la Unidad Popular, pertenecían al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Así, nuestra historia como Rebel Diaz empieza incluso antes de que hubiéramos nacido, nuestras raíces vienen de un momento histórico de rebeldía. Nosotros somos el producto de ese exilio, producto de la dictadura de Augusto Pinochet financiada por la CIA que echó al presidente Salvador Allende y eso marca claramente nuestras vidas. Somos refugiados, yo nací en Inglaterra por estas circunstancias, aunque no me acuerdo de nada porque con solo 5 años fui a vivir a Chicago, donde nace mi hermano G1. Crecimos en Chicago en lo que se conoce como la era de oro del hip hop, Rebel Diaz es eso, la influencia callejera de una cultura hermosa mezclada con una rebeldía que viene de Latinoamérica de los ’60 y los ’70, eso es lo que creó el sonido, la imagen y las líricas de Rebel Diaz. Tampoco podemos pasar por alto nuestra experiencia en el Bronx, donde llevamos viviendo más de 10 años, porque es aquí donde se gestó el grupo musical, en la cuna del hip hop. Inicialmente éramos 3, estábamos con La Tereh, una mc boricua que se retiró del grupo en 2011 y desde entonces hemos continuado G1 y yo. Este mismo mes de abril vamos a celebrar nuestro décimo aniversario con un concierto homenaje.

¿Por qué elegisteis el hip hop como herramienta para la transformación social y no otro género musical?

G1: Nosotros crecimos en lo que se conoce como la generación del hip hop, hablamos de una cultura que nace aquí en el Sur del Bronx, es una cultura que nace de una falta de acceso a la educación, salud, empleo, vivienda…Por ejemplo, el barrio en el que nosotros vivimos ahora estaba completamente quemado hace apenas unos años, los edificios que se ven actualmente no existían, paradójicamente muchas de estas condiciones que menciono no han cambiado demasiado en los últimos 40 años, todavía existen altos niveles de desempleo y de acceso a recursos básicos para la dignidad humana. Nosotros, viniendo de estas circunstancias, sabemos que la cultura hip hop siempre va a hablar de esas dificultades, siempre va a hablar de los desafíos de ser pobre, de enfrentarse a la policía o a la migra… La industria ha penetrado el género para modificar su naturaleza inicial y sabemos que quizá se ha podido malinterpretar el mensaje por esa intervención del capital, pero nosotros conocemos la esencia de nuestra cultura y esa esencia es rebelde, el mero hecho de pronunciarnos y reivindicar nuestra existencia es un acto rebelde en si mismo porque este país tiene una larga historia negando la humanidad a los descendientes de los esclavos africanos y los pueblos indígenas. En ese sentido, para nosotros el hip hop es una extensión de la música rebelde que representa el blues, el jazz, el funk…, igual que en nuestra forma de entender el hip hop, por ejemplo, se establece un diálogo entre la nueva canción de Silvio Rodriguez o Víctor Jara con el espíritu Fight the Power the Public Enemy. A pesar de toda la descontextualización actual del hip hop si uno busca va a encontrar todavía a muchos artistas que están hablando sobre la realidad de nuestras comunidades, sobre cuáles son sus esperanzas para un mundo mejor… La industria siempre va a querer asimilarnos pero la cultura está viva y el hip hop en su esencia es rebelde.

¿Habéis crecido entre Chicago y Nueva York, qué representa cada ciudad para vosotros?

Rod Starz: Para nosotros Chicago es una ciudad fría y no hablo solo de la temperatura. En Chicago nació la cultura gangster, desde Al Capone hasta las pandillas que luego proliferaron en Los Angeles encuentran su origen en Chicago e, ironías de la vida, los que terminan siendo más gangsters son la policía y el mismo gobierno… Chicago es una ciudad muy segregada con una marcada división entre barrios donde hay dolor, pobreza y hambre pero, de alguna forma, es esa misma realidad la que produce una cultura hermosa basada en la supervivencia. Si Nueva York es el epicentro del capitalismo, Chicago representa más bien a la clase trabajadora que levanta ese sistema financiero de Wall Street, podemos establecer un cierto paralelismo entre la energía de Chicago y la energía que encontramos en el Bronx cuando llegamos: una comunidad emigrante, trabajadora, pobre…, pero al mismo tiempo una comunidad con cultura y resistencia. Aquí en el Bronx hay una influencia afro caribeña muy fuerte en el hip hop, en los mismos locales donde tocaban Afrika Bambaataa y Kool Herc, pioneros de la cultura hip hop, también tocaba gente como Tito Puente and The Fania All Stars, Willie Colón, Héctor Lavoe, Eddie Palmieri…, sin esa mezcla, sin esa fusión cultural tan potente no hubiera nacido el hip hop.

El hip hop nació en el Sur del Bronx de la mano de afroamericanos y latinos que, de alguna manera, reivindicaban una reapropiación del espacio urbano y un empoderamiento frente a la estructura de dominación racial y de clase. ¿Qué queda de realidad en el hip hop después de que la industria mainstream haya desposeído de radicalidad a este género?

G1: Aquí en el Bronx tenemos el privilegio de poder compartir con los pioneros del hip hop y uno de ellos nos decía hace poco que el hip hop no inventó nada pero reinventó todo, una nueva cultura cargada de fuerza y creatividad que hizo que muchos elementos urbanos adquiriesen una nueva dimensión. En ese sentido, el gran capital es un parásito que busca lo cool de nuestros barrios para mercantilizar la espontaneidad urbana. Uno de los elementos comunes de Chicago y Nueva York es, por ejemplo, la política gentrificadora que están desplazando a la gente de sus barrios y limitando extraordinariamente el uso del espacio público. El efecto del neoliberalismo y las políticas de control social han penetrado nuestros barrios, pero frente a eso también existe toda una ola de resistencia cotidiana de gente que quiere seguir creando comunidad en nuestras calles y plazas a través del hip hop.

Rod Starz: Nosotros siempre hacemos una clara separación; está la cultura hip hop y después está la industria del rap. Los jóvenes de aquí, de Crotona Park en el Bronx, tienen la oportunidad de ver y entender la cultura hip hop todos los jueves durante el verano de la mano de pioneros de este movimiento como The Cold Crush Brothers o Afrika Bambaataa, ahí se puede ver la naturaleza inicial de esta cultura, que sigue bien viva aquí en el Bronx.

El tipo de rap masivo que estamos viendo ahora representa valores que vienen del capitalismo. Por ejemplo, para que tu canción de rap suene en la radio a día de hoy aquí en Nueva York tienes que disponer de un aparato financiero fuertísimo detrás. De modo que, ¿quién está financiando realmente esta música? Te aseguro que no tiene nada que ver con los artistas, más bien con un perfil Wall Street…

Lleváis más de 10 años recorriendo el país construyendo una lógica de cambio con numerosos colectivos y movimientos sociales, ¿cuál es vuestro diagnóstico actual y perspectivas de futuro para esa América desposeída?

Rod Starz: Creo que en los últimos 10 años hemos vivido momentos históricos. En 2006 tienen lugar las movilizaciones pro inmigrantes más numerosas en la historia de Estados Unidos, en 2011, por su parte, vemos nacer el movimiento Occupy Wall Street y, en 2014, estalla la rebelión de Ferguson donde un pueblo pobre y negro se alza en contra del Gobierno. Digamos que ha habido movimientos de resistencia que han sido una respuesta a momentos de ataque. Creo que se dan las condiciones para un cambio, pero igualmente creo que esa energía tiene que seguir creciendo fuera de los márgenes del Partido Demócrata, es importante seguir reclamando esa autonomía. En los últimos 10 años han aflorado ideas muy fuertes que cuestionan la lógica sistémica y es en ese terreno donde tenemos que ahondar para generar cambios significativos, no olvidemos que ellos son los que tienen el monopolio de la fuerza, por lo que el combate no puede plantearse en términos de confrontación militar. Nosotros como “trabajadores culturales” tenemos el privilegio de viajar a lo largo y ancho del país y del mundo y, del mismo modo, tenemos la obligación de ir sembrando esa semilla que, tarde o temprano, va a dar sus frutos.

G1: También es importante subrayar que hemos tenido la suerte de aprender de otras experiencias internacionales, cuando viajamos y conocemos otras realidades nos empapamos de ello, de esa manera vamos creando “Pockets of resistance”, espacios autónomos de resistencia a lo largo de Estados Unidos. Por ejemplo, la reciente crisis del agua en Flint (Michigan) va a tener correlatos en Nueva York, Chicago, Los Angeles… Son luchas y experiencias que hay que coordinar, es necesario articular un trabajo de desarrollo comunitario a largo plazo.

Bernie Sanders ha generado cambios sin parangón dentro del Partido Demócrata. ¿Cuál es vuestra opinión de este proceso?

Rod Starz: Yo no creo en Bernie Sanders, para mí el Partido Demócrata ya fue. En 2008 todos los afroamericanos se volvieron locos en Harlem, saltando de alegría porque pensaban que el racismo se había terminado porque Obama había ganado las elecciones. Sin embargo, 8 años después sabemos que la discriminación no terminó, que las guerras siguieron, que Guantánamo sigue abierto, que bajo su mandato se experimentó un índice récord de deportaciones. Parece que está bastante claro que cualquier política del Partido Demócrata está sujeta al mandato de lobbys corporativos. No creo que sea posible hacer una verdadera revolución dentro del Partido Demócrata.

Bernie Sanders es un socialdemócrata con buenas ideas pero por encima de él hay una mafia corporativa que no deja margen de maniobra. Para empezar a encontrar soluciones en este país tenemos que romper con el sistema bipartidista y dejar que nuevas realidades políticas autónomas emerjan y cambien las reglas del juego.

G1: Yo creo que de todos los candidatos a la presidencia, Bernie Sanders es sin duda quien tiene un discurso más social e igualitario pero lamentablemente en este país tenemos lo que se conoce como “Deep State”, un grupo de poder paralelo que controla el proceso electoral y Washington. Ese “Deep State” no va a aceptar a un candidato que no esté de acuerdo con la OTAN, que no esté de acuerdo con cercar a China en el Pacífico Sur, que no de su apoyo incondicional al gobierno de Israel y Reino Unido, etc. Sabemos reconocer la valía política del movimiento que está articulando Bernie Sanders pero también sabemos que la política populista nacional que él encabeza no está realmente disociada del proyecto imperial y sus intereses.

Nosotros queremos construir poder popular respondiendo a nuestras comunidades cotidianamente a nivel local sin perder de vista la perspectiva global. Creer también en el poder de los procesos electorales locales, a partir de los cuales podemos cambiar circunstancias domésticas y satisfacer las necesidades de nuestra gente.

En los últimos 5 años hemos visto como los casos de violencia policial contra ciudadanos afroamericanos con resultado de muerte han aumentado en todo el país. ¿Cuál es vuestro análisis de esta escalada en el conflicto racial y qué iniciativas o movimientos se han articulado para parar esta violencia?

Rod Starz: La policía en este país representa la primera línea de defensa del Estado, y esa citada “defensa” no es otra cosa que una auténtica ofensiva de la policía hacia nuestras comunidades. Por ejemplo, existe un sistema de cuotas a partir del cual la policía tiene que cumplir con un determinado volumen de detenciones con el objetivo de llenar las cárceles. En este momento en Estados Unidos se está viviendo una situación de “mass incarceration” (encarcelamiento masivo), una crisis del sistema carcelario que implica una población reclusa de más de 3 millones de personas, eso sin incluir a todos los inmigrantes que están esperando deportación y a las personas en libertad condicional, casi 20 millones de seres humanos, una cifra escalofriante. En los últimos años, además, hemos visto casos en los que el sistema ha dado luz verde a la policía para matarnos y eso lamentablemente no es nada nuevo, lo único que ha cambiado es que a día de hoy todo el mundo tiene acceso a la tecnología para poder registrar esos momentos de abuso, el uso de cámaras nos permite ahora contradecir la versión oficial.

Recientemente hemos visto como el alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, encubrió claramente la muerte de un joven; durante más de un año y medio se ocultó un vídeo que era un prueba determinante para demostrar que se ejecutó a un joven desarmado, y eso lo hemos visto muchas veces en este país. Black Lives Matter nació de la rebelión de Ferguson y tiene una composición heterogénea, el movimiento recibe ese nombre porque la mayoría de asesinados son ciudadanos afroamericanos. Sin embargo, la policía no solo está matando a ciudadanos afroamericanos, sino también a inmigrantes latinos, musulmanes, blancos pobres… Esta diversidad en la composición tiene una potencialidad muy fuerte, la idea de unirnos como una sola clase. De igual manera es muy positivo el hecho de que no solo es un movimiento de resistencia, sino que es un movimiento que responde a los ataques y que construye en clave propositiva al mismo tiempo.

G1: En la ciudad de Chicago donde nosotros crecimos, el 44% del presupuesto de toda la ciudad va destinado a financiar a la policía. Chicago gasta 4 millones de dólares al día en policía, por no hablar del presupuesto federal en materia militar que debe rondar el 50%. Para nosotros la afirmación del movimiento Black Lives Matter es importante, hay toda una generación de jóvenes que se han politizado en esta era, jóvenes que están investigando los motivos de todo esto. Sin embargo, también es importante remarcar que el Estado busca la manera de penetrar en este movimiento y dirigirlo, hay líderes que salieron de la rebelión de Ferguson que han querido hacer un uso instrumental del potencial político de este movimiento para su propio beneficio, muchas de las caras visibles que han capitalizado la atención mediática no son los protagonistas de las luchas. La gente que se alzó en Baltimore y Ferguson son sobre todo jóvenes que están al margen de la economía global, no son miembros de ningún partido político, no son de ninguna ONG, no forman parte de ninguna suerte de tejido institucional. No podemos permitir que se establezca una interlocución virtual que eche por tierra los verdaderos contenidos y rostros de estas peleas.

¿Cuál es vuestra valoración de las políticas aplicadas por el alcalde de Nueva York, Bill di Blasio, persona con una declarada sensibilidad social?

Rod Starz: Nosotros no le tenemos ningún afecto al alcalde Bill di Blasio. En el momento en que nombró a William Bratton como jefe de la policía de la ciudad de Nueva York tuvimos claro que él no quería estar del lado de los pobres. A fin de cuentas, Bratton ha sido el responsable de implantar una vez más la “teoría de las ventanas rotas”, formulada en los ’70 y puesta en práctica en los ’80 y ’90 a partir de la cual se plantea la absoluta necesidad de controlar el pequeño delito como condición sine qua non para prevenir los crímenes de primer grado, en consecuencia se debe establecer un control minucioso de las zonas urbanas más proclives al delito, es decir, las zonas pobres. Es una apuesta institucional para controlar y criminalizar la pobreza, un ejemplo claro de todo esto es la muerte del ciudadano afroamericano Eric Garner en julio de 2014 en Staten Island (NYC), un señor que es parado por la policía por vender cigarros sueltos en la vía pública y acaba siendo asesinado.

G1: Es casi imposible disociar esta política del control social al hecho de que Nueva York tenga uno de los metros cuadrados más caros de todo el mundo. Se trata de una ciudad ordenada y dirigida por el “Real State Market” y las políticas de control están fundamentadas y puestas en práctica al servicio del mismo. Sabemos que tanto Di Blasio como los responsables políticos del Bronx están al servicio de los intereses de los grandes dueños del sector inmobiliario de esta ciudad.

¿Cómo estáis experimentando las políticas gentrificadoras aquí en el Bronx?

Rod Starz: El primer síntoma de la gentrificación es el desplazamiento, limpiar las calles de los “no deseables” para el gran capital; vagabundos, raperos, inmigrantes…, todo aquello que la sociedad rica ve como feo. El segundo consiste en la entrada progresiva de franquicias de grandes compañías, lo que supone adoptar un modelo de negocio que no solo perjudica la economía local, sino que distorsiona y destruye el sentimiento de comunidad. La gentrificación implica desplazamiento, un claro ejemplo de ello lo encontramos en el paulatino desalojo de Prospect Park, Brooklyn, donde la gente mayor solía juntarse en los llamados “Drum Circles”. Nosotros aquí en el Bronx tenemos a la comunidad garifuna hondureña haciendo lo mismo y no tenemos la certeza de que puedan seguir reuniéndose en tan solo unos años. La gentrificación no solo te quita la vivienda, sino que le roba la cultura y la identidad a la comunidad.

¿Cómo y cuándo nace vuestra vocación de reporteros de televisión al mando del espacio Ñ don’t stop de Tele Sur? ¿Qué valoración hacéis de esta experiencia?

Rod Starz: En el año 2014 nació Tele Sur en inglés y algunos profesionales del medio nos ofrecieron entregar un programa piloto. Así que nos juntamos con amigos del ámbito audiovisual y decidimos formular el programa Ñ Don’t Stop con contenidos de actualidad política, cultura y hip hop. Lo aceptaron y ahora llevamos ya cerca de un año y medio de show cubriendo los acontecimientos socio políticos más destacados del momento. Estuvimos cubriendo los disturbios raciales de Ferguson, llegando incluso a poner en marcha el proyecto documental La rebelión de Mike Brown, que fue presentado en diferentes universidades de Venezuela y Chile.
También contamos con otra sección en el programa The Rooftop Live con música en vivo, donde hemos contado con mc’s del Bronx, Chicago, Detroit, Los Angeles, Oakland…, así como de otros países como Chile, Venezuela o Puerto Rico. En resumen, hemos llevado la esencia cultural y política de Rebel Diaz a la pantalla y estamos felices de seguir creando con la gente de nuestros barrios y de otros a lo largo y ancho del país y del mundo.

G1: Bajo nuestro punto de vista Tele Sur ha hecho un gran trabajo creando una voz alternativa al modelo mediático de los gobiernos conservadores neoliberales en América Latina. De la misma manera, aquí en Estados Unidos también hemos tenido oportunidad de ver de primera mano la manipulación de la prensa mainstream con respecto al levantamiento popular de Ferguson. Ahora mismo, en la pre campaña electoral, vemos como los medios están siendo portavoces de los propios candidatos, vemos la comodidad de muchos estómagos agradecidos que no quieren ejercer realmente su trabajo ni hacer preguntas incómodas. Nosotros no somos profesionales del periodismo ni graduados de ninguna universidad pero sí tenemos el pulso de nuestra comunidad y queremos ser su voz frente a los responsables y gestores de la esfera pública, y también queremos dar voz a los proyectos y personas que habitualmente no tienen cabida en los circuitos mainstream de la información.

Hace pocos días tuvisteis un encontronazo con el candidato republicano Ted Cruz en el Bronx, donde acudió a legitimarse frente a la comunidad poniendo en un primer plano su latinidad. ¿Cómo fue la experiencia?

Rod Starz: Nosotros fuimos a cubrir para la Ñ don’t stop la visita al Bronx del candidato republicano y miembro del Tea Party, Ted Cruz. Le invitaba un senador estatal miembro del Partido Demócrata, Rubén Díaz senior, cuyo hijo, Rubén Díaz junior, es el presidente de todo el condado del Bronx. En pocas palabras, unos corruptos invitando a otros corruptos. Creíamos que tenía mucho sentido cubrir este evento para poder hacer las preguntas incómodas que otros medios no iban a hacer. Nuestras preguntas simplemente querían poner de relieve la marcada postura anti inmigrante y la negación sistemática de las teorías que apuntan a un cambio climático por parte del candidato, sin embargo no obtuvimos respuesta, simplemente nos echaron. En ese momento decidimos hacer uso de nuestro legítimo derecho a la libertad de expresión para poner de relieve el sentimiento de nuestra comunidad con respecto al candidato. De alguna manera, forzamos que los periodistas hicieran su trabajo y tuvieran que hablar del descontento de una parte del Bronx con la visita de Ted Cruz por considerarle persona non grata.

Pese a que os desalojaron de vuestro local inicial, no habéis parado de trabajar e impulsar políticas de desarrollo comunitario aquí en el Bronx, ¿cómo le ha ido últimamente al Rebel Diaz Arts Collective?

G1: Entre el año 2008 y 2013 estuvimos en una fábrica que en un principio tomamos y más tarde legalizamos. Un espacio que antes estaba abandonado se convirtió durante casi 6 años en un lugar lleno de vida, teníamos un estudio de grabación, un centro de medios, un recinto para conciertos. En definitiva, un espacio polivalente destinado a la cultura. Desafortunadamente el espacio fue desalojado en 2013 y desde entonces no se le ha vuelto a dar ninguna utilidad social, este hecho se enmarca en las políticas especulativas que está experimentando el sur del Bronx en pleno proceso de gentrificación como comentábamos antes. Sin embargo, nuestro colectivo ha sido capaz de trascender el espacio físico que ocupábamos y hemos seguido trabajando desde el local de otro colectivo afín y muy activo en la comunidad llamado “Madres en movimiento”. Actualmente estamos llevando a cabo un programa mensual que tiene por nombre Books and Breakfast, contamos con una biblioteca, con libros y textos sobre hip hop y la historia de lucha de la comunidad latina y afroamericana en Estados Unidos. Nuestro objetivo sigue siendo el mismo: generar espacios colectivos de dialogo y reflexión, construir comunidad.

¿Cuáles son los próximos proyectos políticos y musicales de Rebel Diaz?

Rod Starz: Yo acabo de sacar un disco en solitario que se llama Free Family Portraits. También estamos trabajando en conjunto en un nuevo álbum en colaboración con un mc de Ferguson y está en proceso nuestro primer trabajo discográfico exclusivamente en español, que contará con colaboraciones de Ana Tijoux, Chico Trujillo, Bocafloja y más sorpresas que están de camino, el título del disco será America vs Amerikkka.