Una nueva gráfica para una nueva política

Por María Serrano|agosto 3rd, 2015|

Esta disociación entre la gráfica entendida como arte, por un lado, y la propaganda o el mensaje, por otro, que se ha dejado sentir pesadamente durante años en el espacio de la gráfica reivindicativa, es en realidad una escisión brutal de la comunicación que se niega a tratar lo visual como un lenguaje complejo regido por su propia gramática y lo relega de nuevo a la categoría de añadido decorativo sin carga semiótica.